Saturday, July 14, 2007

El otro Ornette y un buen encuentro


Muchos músicos pasan por diversas etapas, procesos, momentos. Estéticamente cambian, se mueven, incursionan. Probablemente pocos lo han hecho tanto como Ornette Coleman. De sobra es conocido su abrupto asalto al mundo del jazz a fines de la quinta década del siglo pasado. Podrían llenarse páginas con los ataques, de parte de la siempre reaccionara academia, por sus increíbles discos de fines de los 50’s y comienzos de los 60’. Una de aquellas críticas decía que había “asesinado el jazz” (siempre he pensado que ciertos asesinos son memorables e imitables). El arma de bronce de Coleman descuartizó los moldes rígidos de la improvisación sobre acordes, cercenó el ritmo standard del jazz y mutiló la melodía agregando sonidos no antes probados: más de alguien dijo en su momento que eran “cacofónicos”. Lo anterior podría considerarse su etapa mas conocida, clásica, la que en cierta forma debería ser primero conocida y valorada del bravo de Ornette. Para este período maravilloso escúchense por ejemplo los dos trabajos para el sello Contemporany: Something Else!!!!:The Music of Ornette Coleman del 58’ y Tomorrow Is the Question! Del 59’ y algunos álbumes para Atlantic: The Shape of Jazz to Come del mismo año y Free Jazz (A Collective Improvisation)del 60’, este último con la compañía entre otros de Don Cherry y Eric Dolphy.
Por una cosa de deformación profesional me veo siempre obligado(a veces innecesariamente) a hacer una introducción histórica sobre el tema que voy a tocar o será desarrollado. Cosa que acabo de hacer, porque lo que me interesa hoy es contarles la segunda etapa en el movimiento estético de Coleman. Durante bastante tiempo, por alguna razón que desconozco, me había solo sumergido en la etapa que ya hablábamos, la más clásica o primera. Pero hace no mucho rompí el circulo vicioso e hice el cambio al bajar algunos discos que no conocía, apoyándome para la información en las reseñas siempre de mucha ayuda de Allmusic y otros sitios donde hablaban de este otro Coleman. El asunto va más o menos así: a principios de los setentas, y llevando a cuestas el haber abierto un nuevo camino en el jazz, forma una agrupación que sería bautizada como Prime Time. Este combo, que era en realidad un “doble cuarteto”, tendría la potencia de dos guitarras, dos bajos, dos baterías y su increíble saxo alto, una monstruosa formación ¿no creen? Cualquiera podría pensar que semejante repetición de músicos podría provocar cierto ahogamiento o encierro, pero la cosa funciona de maravilla: el bravo de Coleman tenía esto en mente: cada músico tendría un papel similar en importancia dentro del doble cuarteto, manteniendo siempre un equilibrio a pesar del número, solo siendo Coleman el que actuaría como líder, pero solo a un nivel mínimo .Llamó a la nueva música que saldría ahora como harmolodics, que daba a entender que estaba a partes iguales la armonía, melodía y ritmo. La sonoridad que exuda es una forma que podría considerarse como freefunk, ritmos más o menos laxos pero bien nutridos del funk, con libre improvisación del freejazz. El trabajo de las dos guitarras no podría ser mejor al provocar una muralla de riffs que a ratos alcanzan destacables niveles de ruido, una “funk wall of sound”.Las baterías hacen buena dupla, al estar siempre una de ellas en nivel de marcar el ritmo básico y la otra asumiendo fill ins de toms y platillos para decorar el cuadro mas vividamente, algo bastante difícil de hacer. Los dos bajos no se quedan atrás secundando el trabajo de las baterías.

Probablemente a muchos no familiarizados con el funk y el soul podría no gustarle en demasía esta etapa, añorarían la anterior, su desfachatez, su libertad más deconstruida. Mi balance es que este momento de Coleman es increíble, inconmensurable (no comparable, palabra bellísima admirablemente usada por Thomas Khun) respecto al anterior, se siente el groove de los 70’s. No debemos dejar en cuenta que incluso tipos del avant garde y el freejazz se permearon del espíritu del funk, sobre todo el de la primera mitad de la década. Mi no muy conocido gusto por el soul y el funk me permitió apreciar desde el comienzo esta nueva sonoridad de Ornette y disfrutarla, sobre todo a nivel de la base rítmica y de las guitarras, estas últimas dejando en claro de que los solos largos de escalas (que tanto gustan a los amantes de esa casta despreciable que son los guitarristas virtuosos del rock) son una mierda frente a buenos riffs ruidosos y libres, sobre todo si llevan funk en sus venas. Demos los créditos por su puesto para Prime Time (la formación destacada es la que aparece en la mayor parte de esta etapa de Coleman, por lo tanto puede faltar algún músico del doble cuarteto): Charles Everbee y Bern Nix en las seis cuerdas, Jamaaladeen Tacuma en el bajo y Ronald Shanon Jackson en la batería junto de Delardo Coleman, hijo de Ornette, igualmente en la batería. Discos que deberían escuchar de esta etapa, recomiendo Dancing in Your Head de 1973, Body Meta del 76’ y Of Human Feeling del 79’.Añado que el disco Dancing in your head tiene sonoridades marroquíes al intervenir The Masters Musicians of Jajouka, dándole al cuadro una sonoridad adictiva. Les dejo este video de Prime Time: http://www.youtube.com/watch?v=EHTdc36627k

Algo de vida cotidiana, aunque luego de lo anterior importe bien poco al lector de este blog. En general los encuentros en la gran urbe suelen ser bastante esporádicos y poco frecuentes (probablemente alguno me diga lo contrario). Hoy(1) faltando poco para las 2 PM y luego de decidir no asistir a las clases debido a la lluvia y a una laxitud existencial que me invadía, preferí dejarme caer en el barrio librero tradicional de San Diego. Muy poca gente en la calle, mucha humedad, lluvia, y algunos viles no pocos pesos en el bolsillo, me hacían el peregrinar por el sector consultando textos. Andaba detrás de “Idea de la Historia” de R. Collingwood y “La Historia, los Hombres y el Tiempo” del fundador de la escuela de los Anales, Marc Bloch; ambos textos imprescindibles para quienes se interesan por el tema de la Teoría o Filosofía de la Historia. (a saber, el área que más me apasiona de la disciplina). En una galería, mientras repasaba estanterías de textos, me encuentro con un buen amigo que lógicamente andaba en lo mismo, alargando su almuerzo en San Diego adquiriendo y mirando libracos. Mientras seguíamos la búsqueda en el lugar, medió siempre buena conversación, de esas que se tienen siempre que apremia el tiempo y el lógico entusiasmo de un encuentro fortuito. Hacia el final de la galería encontré por fin el de Collingwood a precio razonable (la mitad de lo que vale nuevo en la librería del Fondo de Cultura Económica) y lo adquirí junto a otro gran texto, más memorable que el anterior, “Historia y Consciencia de Clase” de Georg Lukacs, en una buena edición en tapa dura de la Editorial Grijalbo. Precio por los dos, cliente feliz. Apuramos el paso al Parque Almagro para quemar rápidamente un buen caño que ya tenía liado y listo mi acompañante, el cuál se fumó con bastante gusto. A esa hora del día un buen cogollo hace maravillas cuando se fuma en la cantidad justa. Como la hora corría y se debía continuar con las responsabilidades inevitables en este mundo del trabajo, tratamos de tomar un taxi para ganar tiempo, pero se nos mostraban esquivos. Mi acompañante decía que era por mi aspecto, quién habla pensaba que era por el aspecto de él. Paranoia cannabica. Para acrecentarla, el taxista dice que taxímetro ha fallado y que debemos bajarnos. Reflexionamos unas cuadras hasta una feria sobre las inseguridades que emergen cuando se esta volado. El conjunto de escudos que la conciencia pone como contrafuego frente a las miradas y el mundo que nos rodea aparentemente caen cuando se esta bajo efecto de la cannabis, de ahí las inseguridades y cuestionamientos constantes que pueden aparecer. Se compran algunas manzanas y plátanos de bellos colores, y la conversación versa ahora sobre las ideas y su ordenamiento para llegar a una síntesis cuando, ya lo sabrán, se esta bastante volado. Llegando a destino de uno de los sujetos de esta historia, concluimos que ha sido bueno que dos amigos se encuentren y un buen acto compartir un caño a media jornada. Incluso teniendo en cuenta la ética del capital en la actualidad, productivamente un empresario podría considerar positivo que un empleado llegue de buen ánimo y de buen grado a cumplir sus deberes. Risas, una patrulla de los agentes del orden y el estado cerca.- Nos vemos, ensayemos luego-. Un buen amigo no se encuentra la vuelta de la esquina, se encuentra en una librería.

PD :Ah, Sexpol aparentemente toca este 21 de Julio, el local y la hora están por confirmar, asi como las otras bandas. La cosa es por el lanzamiento de la revista Fakxión, creo(no hay nada claro la verdad). Pueden informarse por este medio los que gusten.
Se acaba el semestre, bastante peso académico. A los que no he visto últimamente espero entiendan estas fechas. Buen fin de semana largo.
1.La vivencia contada ocurrió ayer, pero solo hoy la plasmé acá.(es muy probable que no haya ocurrido, indago sobre el particular)